Maneje con prudencia sus expectativas en la primera entrevista con el cliente privado de libertad

El cliente nos busca cuando tiene un problema de carácter penal. Puede que vaya a la oficina, o lo podemos encontrar privado de libertad, en el calabozo de la comisaría o del tribunal. Ambas situaciones tienen algo en común: el cliente no tiene razones suficientes para confiar en usted, y si está privado de libertad el problema es mayor, porque se enfrentará a una persona angustiada, ansiosa, cansada y cuyo único interés, es irse a la casa.

¿Cómo comportarse con el cliente que está detenido?

Lo primero que deberá tener en cuenta, es que la conversación no será particularmente fructífera para su teoría del caso, no en esa oportunidad. No pierda tiempo explicando teorías dogmáticas que incluso a usted le costó entender en la Facultad de Derecho, su cliente necesita contención. Debe transmitirle la seguridad de que hará el trabajo de la mejor forma para proteger sus derechos.

Un par de actitudes empáticas, como preguntarle si ha comido o si se ha comunicado con su familia, son suficientes para romper el hielo.  El privado de libertad, sentirá que está frente a otro ser humano dispuesto a ayudarle, más allá de una cuestión meramente profesional.

Dígale la verdad, si está imputado por un delito con pena de crimen y no hay suficientes antecedentes que sustenten la falta de participación, habrá que decirle que lo más probable es que se quede en prisión preventiva. Estoy de acuerdo, no tiene una bola de cristal para ver el futuro, pero convengamos que su experiencia como penalista le permite hacer proyecciones en tal sentido.

Si está frente a un control de detención, no comience su trabajo ante el juez, sin ver la carpeta. Ahí están los antecedentes con los cuales el fiscal va a sostener la formalización, y la petición de medidas cautelares.  El resto es ir a ciegas y comprometer la suerte de su cliente. Si necesita tiempo, pida tiempo, no hay nada de malo en eso.

Si el imputado queda en prisión preventiva, vaya a verlo a la cárcel en el día y hora que usted le indique, si falta a la cita, no estará construyendo la relación de confianza que necesita para hacer su trabajo. Si queda en libertad, cítele a su oficina, un par de días después, para que primero descanse del encierro y el stress que provoca la privación de libertad.

Los primeros pasos con el privado de libertad, son esenciales para establecer la relación profesional. Por lo general, luego del control de detención, recién tendrá la oportunidad de adentrarse en los detalles que le permitirán elaborar de manera eficiente una teoría del caso.

Así que si en la primera vez con el cliente, no consiguió mucha información, no se preocupe, así son las cosas en la actividad de defensa.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Site Footer

Contact Us