Lo bueno de la pandemia

Aún recuerdo mayo de 2019, cuando vagaba por las solitarias calles de Concepción, antes de la cuarentena. Tenía sensaciones encontradas de incertidumbre y miedo cada vez que me encontraba con el prójimo, como si del apocalipsis zombie se tratara. ¿No estará contagiado el que viene ahí enfrente?

El título del post no le hace justicia a mi estado de ánimo. Rechazo el uso de la mascarilla tanto como la imposibilidad de reunirme como antes con los amigos y extraño algunos lugares familiares que han desaparecido, donde compartíamos una cerveza luego de una tarde de trabajo. Algunos quedan pero debes identificarte para entrar, tomarte la temperatura, ponerte alcohol gel, ya saben los nuevos ritos: “por favor sólo puede sacarse la mascarilla cuando llegue la comida”

Pero qué le vamos a hacer. Hay que adaptarse, la vida es entretenida.

Creo que vamos a pasar todo el alfabeto griego y luego seguiremos con números o que se yo, a partir de las variantes que siguen. Por años, quizá cuantos años, el mundo cambió para siempre, y a los dictadores, las acelgas y la ANFP, hay que adjuntar ahora la amenaza biológica. El mundo del trabajo ha mutado definitivamente hacia el teletrabajo y a los abogados, eso también nos ha cambiado las reglas del juego.

Aquí una apretada síntesis de como van las cosas:

  • Las oficinas se han convertido en espacios íntimos y menos transitados que antes del apocalipsis viral. Yo he puesto un par de parlantes de alta fidelidad, streaming y me he preocupado de tener buen café y hasta un bourbon que me ha calentado el alma un par de tardes de invierno. El lugar de trabajo, es más amable y siliencioso.
  • Nuestros clientes se atienden en su gran mayoría por video conferencia, lo que indica que la sociedad se ha aconstumbrado a la virtualidad. De todas partes del país puedes recibir una llamada de alguien que necesita defensa penal,  lo que permite una cartera más expandida que la pre pandemia.
  • Como los clientes no vienen a la oficina, salvo contadas excepciones, el trabajo intelectual se hace más eficiente, porque no te distrae aquel que espera la reunión en la antesala. Si tienes un sofá mullido, incluso puedes ponerte cómodo con un café mientras lees las últimas sentencias sobre la posición de garante o el delito de violación de secretos.
  • Es curioso pero la comunicación con los clientes es más inmediata que antes. Le preguntas por mensajería si está disponible, convienes la hora y envías por mail el link, para conectarte por cualquiera de las plataformas de video conferencia. Las reuniones van al punto,  las conversaciones son breves y precisas y mientras te conectas puede trabajar sin problemas.
  • Si el cliente tiene suficiente expertiz en las nuevas tecnologías, puedes darle acceso a su carpeta desde la nube, para que examine por sí mismo las últimas presentaciones, resoluciones, e incluso suba documentos y pruebas. Nada de papeles desperdigados por ahí ni el desgaste de buscar entre infinitas carpetas apiladas.
  • El tiempo es mejor aprovechado. Aún cuando los Tribunales están más o menos cerca de la oficina, una reunión con el fiscal, era media hora para llegar, más la espera, la reunión y la otra media hora para volver, fácilmente dos horas, unido a algún desvío para trámites personales o alguna merienda de media tarde.
  • Por cierto que han atinado con la Ley 21.394, que introduce reformas al sistema de justicia para enfrentar la situación luego del estado de excepción constitucional de catástrofe por calamidad pública. Porque mantiene la posibilidad de continuar trabajando vía zoom en las comparecencias ante los tribunales. Es la medida del futuro, y debiera ser norma permanente de comparecencia, excepto en juicios orales penales claro.

Allá por los ochenta, cuando veíamos Los Supersónicos, había muchas cosas que a nuestros ojos pequeños nos parecían inalcanzables. La imagen que puse, es un homenaje a nuestros deseos de ver el mundo del futuro, mientras afuera llovía. Hoy nadie está tan lejos y más allá de todas las pulsiones negativas que parecen fluir a raudales en el mundo de hoy, hay una parte de la humanidad que se adapta, crece y crea para sus semejantes.

Veamos la realidad con ojos nuevos, no todo ha sido malo en estos dos años de apocalipsis viral.

(Imagen: Hanna Barbera)

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