Las preocupantes cifras planetarias de presos y enfermos de coronavirus

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, ha publicado un informe que contiene el estado actual de los privados de libertad en el mundo.

Entre los años 2000 y el 2019, la población carcelaria ha aumentado un 25% y la población mundial un 21%. Hay más presos que nacidos, en el mismo período de 9 años. Alrededor del 93 % de los presos en todo el mundo son hombres.

El número de mujeres en prisión está aumentando a una tasa del 33 % en comparación con un aumento del 25 % de los hombres desde el año 2000. Europa marcó el mayor aumento de mujeres presas del 4,2 % en 2000 al 6,5 por ciento en 2019.

Uno de cada tres presos, permanecen sin juicio. Esto es contrario al derecho de las personas a ser juzgado en un plazo razonable y prudente, como también a la prohibición de la prisión preventiva como pena anticipada.

A fines del año 2019 había 11,7 millones de personas privadas de libertad.

Más o menos la mitad de los sistemas penitenciarios de todos los países operan a más del 100 % de capacidad. Uno de cada cinco países están a más del 150 %. Lo anterior provoca hacinamiento, con el peligro que representa en tiempos de pandemia.

América Latina, Australia y Nueva Zelanda, han visto un aumento en su población carcelaria de alrededor del 68 % desde 2000. Se ve que nuestro continente, sigue teniendo el liderazgo mundial en relación a personas privadas de libertad.

Los estragos del coronavirus

Según cifras de mayo de 2021, alrededor de 550.000 prisioneros en 122 países se infectaron con el coronavirus. Murieron aproximadamente 4.000 persons debido al virus en 47 países.

Aproximadamente 700.000 prisioneros en todo el mundo, equivalentes al 6 % de la población carcelaria, fueron liberados bajo mecanismos de emergencia, debido a la pandemia.

Biden ha anunciado que los presos americanos deberán volver a la cárcel, a medida que bajen los contagios a nivel nacional. Lo anterior puede convertirse en tendencia a nivel planetario.

Pero más allá de las cifras, existen otras cuestiones igualmente lesivas a los derechos de los presos. Así por ejemplo, se ha disminuido notablemente la frecuencia de visitas, e incluso el contacto personal con los abogados defensores. A eso debemos sumar que los juzgamientos por videoconferencia, imponen severas limitaciones al debido proceso.

El informe completo puede consultarse aquí.

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