La formalización no es el auto de reo aunque nos hagan creer lo contrario

La formalización es el acto mediante el cual el fiscal comunica al imputado que tiene una investigación en su contra.

Don Juan Bustos Ramirez, quizá el más grande penalista que ha tenido Chile, propuso que se creara la formalización. Era Diputado  cuando se discutía la reforma procesal penal.

La idea fundamental es que toda persona debe saber que está siendo investigada, porque de otra forma es imposible defenderse. En la audiencia se le comunican los antecedentes de manera formal, bajo la atenta mirada del Juez de Garantía y asistido por su defensor.

O sea es una garantía para el imputado. Las cartas sobre la mesa, todo a la luz del día, como corresponde a un Estado de derecho. Y a partir de ahí, comienza el plazo de investigación, que no puede pasar de dos años. Nadie tiene clavada la rueda de la fortuna, la formalización es tan preliminar, que la presunción de inocencia por supuesto permanece intacta.

No parecieron entenderlo así en la redes sociales, con el tio abuelo Jorge Escobar cuando fue detenido y formalizado.

Para muestra un botón:

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Y otras ideas por el estilo:

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Y en los medios:

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Pero la Jueza de Garantía y la Corte de Apelaciones dejaron libre al tio por falta de pruebas.

El auto de reo

En el sistema antiguo de enjuiciamiento, existía el auto de reo. Luego de una reforma legal que tenía por objeto fortalecer los derechos del acusado, se le llamó auto de procesamiento, esa fue la reforma.

El Código de 1906 decía:

Artículo 274.- Después que el juez haya interrogado al inculpado, lo someterá a proceso, si de los antecedentes resultare:
1° Que está justificada la existencia del delito que se investiga, y
2° Que aparecen presunciones fundadas para estimar que el inculpado ha tenido participación en el delito como autor, cómplice o encubridor.
El juez procesará al inculpado por cada uno de los hechos punibles que se le imputen, cuando concurran las circunstancias señaladas

La prisión preventiva le caía en forma automática y ahí se quedaba el reo, como en un frasco de pickles, esperando la sentencia condenatoria. Era lo más probable, porque el famoso auto de reo equivalía a la sentencia condenatoria. Así lo entendía la opinión pública. Si lo habían encargado reo, pues era culpable.

Bueno había excepciones, como en todas las cosas, pero la gran mayoría eran condenados, los estándares de defensa eran otros.

Pero nada cambia tanto en Fuenteovejuna

El ser humano necesita culpables. ¿Se ha golpeado alguna vez un dedo con el martillo? ¿Verdad que ha mirado alrededor indignado buscando a quien golpear? ¿Por qué abofetea la mesa luego de golpearse en la rodilla?

Es curiosa aquella tendencia donde nada puede ser azar. La explicación más simple no puede ser aceptable. Aunque en muchos hechos de sangre es la más simple explicación la razón de la muerte.

No hablo del caso del niño T. sino que generalizo.

Hoy por hoy la formalización ha reemplazado al auto de reo en la opinión pública. Si lo citaron al Tribunal, el fue, no necesitamos juicio, al acusado hay que matarlo. Ello ocurre en la gran mayoría de los hechos de sangre o delitos sexuales, sobre todo cuando la víctima es mujer o menor de edad.

¿Pero que tal si el formalizado es inocente? Acabo de leer esta semana que más de 35 mil personas han estado privadas de libertad mientras se desarrolla su proceso investigativo, sin ser condenadas por el delito que les fue imputado en su momento. Son muchas personas.

Así que la próxima vez que en un caso de aquellos en los cuales se despliegan los medios y formalicen a alguien, espere un poco. Hay mucho camino por recorrer todavía.

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