La posverdad contra las vacunas

Cuando las emociones y las opiniones personales se imponen a los hechos, estamos en el concepto de la posverdad.

Desde pequeños aprendemos que la mentira está mal. Luego en el colegio, aprendemos a pensar con método científico y la teoría filosófica de las causas, conjuntamente con la lógica, nos ordena la forma de pensar.

Es natural adherir a la verdad como certeza para tomar mejores decisiones. Sobre todo en escenarios de crisis como el que actualmente vivimos.

Pero estamos expuestos a la posverdad todos los días. Veamos un ejemplo.

Todos hemos oido de los movimientos anti vacuna. Existen desde 1796, cuando el Dr. Jenner en Inglaterra, decidió inocular secreción de viruela para prevenir la enfermedad. Hoy existen varios sitios de activistas en la red, como por ejemplo Detengan la Vacuna. En la lista aparecen estudios que atribuyen a las vacunas la causa del autismo.

El caso Brandeburg

En mi opinión, el caso más relevante ha tenido lugar en Wisconsin, Estados Unidos. Steven Brandeburg, farmacéuticode turno en el Centro Médico Aurora, sostenía que la vacuna contra el coronavirus contenía microchips y producía infertilidad. El acto de sabotaje consistió en interrumpir la cadena de frio y estropear un conjunto de dosis.

SBEl FBI comenzó la investigación y para sorpresa de los agentes, el acusado tenía otras opiniones igualmente extrañas.

El sujeto estaba convencido que la tierra es plana, los atentados del 11 de septiembre son falsos y el cielo es una creación del gobierno para ocultar las estrellas.

 

El martes pasado, se declaró culpable de los cargos. Le van a comunicar la sentencia el próximo 8 de junio y podría cumplir hasta 4 años de prisión.

Fue objeto de un acuerdo, para evitar la pena de 20 años.

La posverdad nos amenaza permanentemente

Cuando apelamos a la emocionalidad por sobre los hechos, creamos confusión, la opinión pública es manejable y las consecuencias pueden ser desastrozas. Conozco personas que si bien aceptan que la tierra es redonda, siplemente no se van a vacunar, porque creen que la inoculación les va a enfermar.

El filósofo Lee McIntyre, uno de los más importantes autores sobre el tema, en su libro Posverdad dice:

La negación de la ciencia puede provenir tanto de un interés económico como de una ideología sectaria. La mayoría de las veces la ponen en marcha aquellos que tienen algo que perder, y más adelante la continúan aquellos a los que los primeros atrapan en sus campañas de desinformación. 

Abra su cuenta de twitter y vea cómo los debates son emocionales, opiniones personales disfrazadas de conclusiones científicas, encapuchados sosteniendo teorías inverosímiles, un verdadero desastre.

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Detrás de la mentira, de la conspiración, siempre hay intereses de poder. Hoy que estamos más conectados que nunca, esta forma de dominación va a ser parte del nuevo orden.

Usted vacúnese, no crea todo lo que lee.

 

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