La persuasión del litigante

Simplifiquemos las cosas. La persuasión del litigante, se parece al arte de pedir un pan con mantequilla.

El Juez Antonin Scalia, nombrado por Ronald Reagan para la Corte Suprema Norteamericana, decía que la persuasión en el tribunal dependía de tres factores:

  • Los jueces deben tener una idea clara de lo que vas a pedir a la Corte.
  • Deben estar seguros, de que dar lugar a lo que pides, está dentro de los poderes de la Corte.
  • Despues de escuchar las razones para dar lugar a lo pedido, y las razones para hacer otra cosa o no hacer nada, deben concluir que lo que estás pidiendo es lo mejor, tanto en tu caso como en los que vengan después

Las ideas están en Making Your Case, el libro que escribió con Bryan Garner, profesor de la Universidad Metodista, que desafortunadamente no tiene traducción al español.

No hay nada más perturbador que no saber lo que quiere el litigante. En materia penal, a veces la defensa sólo va a molestar la prueba del fiscal sin aportar nada al debate. Cuando el tribunal no sabe la teoría del caso, es el camino más corto al fracaso.

Cuando el litigante no pide nada es porque no ha preparado nada

La litigación comienza antes que el abogado pisa el tribunal para el juicio. La preparación le sitúa en el problema y lo ayuda a decidir la petición. En el caso del fiscal, está marcada por las diligencias que realice con las agencias estatales. Y el defensor, debe hacer investigación propia.

Así por ejemplo, es esencial visitar el sitio del suceso, cuestión que desafortunadamente los fiscales no hacen muy a menudo. Las condiciones de luz respecto de lo que vio el testigo, la escena del crimen en los primeros minutos, marcan una gran diferencia para lo que vas a pedir al tribunal.

Y por supuesto que las técnicas de litigación, son funcionales para que el tribunal resuelva de acuerdo a la teoría del caso.

Las técnicas de litigación para la persuasión

El alegato de apertura, debe contener todos los elementos que permitan entender cuál es la teoría del caso. No hay que divagar, ni referirse a la contra parte, ni dar opiniones, ni hacer citas legales, termine su open statement pidiendo al tribunal una decisión.

Y decántese por una sola teoría del caso. Su cliente no puede estar loco y haber actuado en legítima defensa al mismo tiempo.

Toda la prueba debe estar orientada a que el tribunal dé lugar a su petición.

Y el alegato de clausura, debe ser un resumen macizo de las razones por las cuales tu teoría del caso es la que debe prevalecer.

Cuando Scalia plantea esas tres ideas, está invitando a los litigantes a ser precisos en sus peticiones. El juicio oral es un ejercicio de sentido común, propio de quienes son capaces de hacer algo tan simple como pedir un pan con mantequilla y no obtener uno con mermelada.

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