Una forma sencilla de entender el alegato de apertura

En el buen sentido, el abogado litigante es un contador de historias. Y el juicio oral es un enfrentamiento dialéctico entre dos historias donde gana la más creíble. Debemos tener presente estas ideas, desde el alegato de apertura.

Es el primer momento en el cual se dirigirá al Tribunal. Los jueces estarán expectantes esperando saber de qué se trata el juicio. Aún descansados, en un estado psicológico muy distinto al del décimo día del juicio.

Cuente su teoría del caso, tradúzcala en un relato simple y creíble que cualquier pueda entender. No olvide que el juicio se trata de hechos, no es el momento de bombardear al tribunal con teorías jurídicas o sentencias. Presente el caso.

Destaque a los personajes, refiérase a los testigos y sus pruebas, resuma lo más importante de la aportación de cada uno a su teoría del caso. Anuncie a los jueces aquellos aspectos que sean relevantes en cada prueba, ellos estarán agradecidos que usted ordene el debate.

La esencia del alegato de apertura

Cuando hacemos las clases de litigación, acostumbramos a mostrar videos de películas famosas, como por ejemplo los alegatos de apertura de «El exorcismo de Emily Rose» o «Philadelphia». Son un material extraordinario para mostrar las técnicas, pero finalmente cada abogado, con el tiempo va encontrando su propio estilo.

Cuando me preguntan qué define un alegato de apertura, digo que la claridad en la exposición de lo que va a ejecutar en el juicio. Cuál es el conflicto, que va a hacer y qué pide. Apelo a las técnicas de comunicación más básicas. Digo a mis alumnos que imaginen cuando eran niños, y luego de pedalear toda la tarde con los amigos, llegaban muertos de hambre a la casa.

Algunos que han crecido jugando play hay que explicarles qué es una bicicleta, pero en fin. Es parte de la educación.

«Mamá, he pedaleado toda la tarde, tengo hambre, voy por un pan con mantequilla…¿me puedes pasar la bolsa del pan por favor?»

Imagine un caso de legitima defensa.

«Señorías, don Jorge fue atacado a mansalva, lo vamos a demostrar con la declaración de dos personas que estaban mirando, don Pedro y don Juan. Les pido que al final del juicio le declaren inocente»

Por cierto el alegato de apertura es más que eso, quizá también el lema del tipo «Cualquiera en el caso de don Jorge habría actuado igual». Alguna referencia al día, hora y ambiente de inseguridad en el lugar, pero la estructura fundamental ya está.

Benditos y bienvenidos, sean la sencillez y el sentido común.

Abogado, Magister en Derecho Penal, Profesor de Derecho Penal, Procedimiento Penal y Litigación Oral.

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