El campo abierto de las objeciones

Sin duda cuando litigamos, las objeciones son la forma mediante la cual se realiza el control recírproco entre la parte acusadora y la defensa. En palabras simples, mediante esta forma, impedimos que haya trampa en la incorporación de la información, lo que afecta al debido proceso. Uno de los presupuestos es el ingreso de información confiable para que los jueces puedan resolver.

Toda objeción es un ejercicio interpretativo de la realidad. Ante el evento, debemos evaluar en segundos si es procedente evitar el ingreso o impugnar la forma como se pretende introducir la prueba.

El mecanismo se fundamenta en dos ideas:

a.- De qué manera el evento se categoriza en una causal o motivo que la hace procedente y

b.- Que daño puede causar el evento objetable a nuestra teoría del caso.

Pero ambas cuestiones están en directa relación con el conocimiento perfecto de las causales que hacen procedente el mecanismo. Ya hablaremos de esto en un próximo posteo.

La ejecución correcta de las objeciones

En los interrogatorios hay que estar muy atento a la pregunta, para hacer la objeción en el tiempo que corresponde, apenas se haya terminado de enunciar y el testigo se disponga a responder.

¿Cómo se hace una objeción?

  • Haga la objeción con voz firme y clara, para que los jueces reconozcan de inmediato la herramienta.
  • Luego invoque la causal legal, con una fundamentación sucinta del motivo y los hechos. No haga alegatos, el tribunal también vio lo que pasó, escuchó la pregunta, entonces no es la oportunidad de hacer una narración de lo que todos vieron.
  • Por la bilateralidad propia del sistema, los jueces darán traslado a la contra parte para que  conteste la objeción, reformule la pregunta o la retire.
  • Luego, el Tribunal estará en condiciones de resolver.

De la pulcritud en la ejecución, depende la claridad del debate y la decisión acertada del tribunal.

La ética y los costos

La naturaleza de las objeciones, al igual que la litigación en general, nos plantea algunos temas éticos. El mal litigante o el de mala fe, utiliza las objeciones para evitar el interrogatorio o para molestar al otro. En tal contexto, es deseable que el control del Tribunal, sea eficiente para evitar el abuso del derecho.

Por otra parte, es importante la administración correcta de las objeciones. Si existe desconocimiento de las causales, de la fundamentación o de los objetivos, va a perder los incidentes y se revelará como un litigante que no sabe hacer su trabajo.

Por otra parte si es sujeto pasivo de las objeciones, si prosperan en su contra, es porque usted no sabe preguntar de manera correcta.

Como en tantos otros aspectos, nunca olvide que la litigación nos ha entregado un conjunto de herramientas que facilitan el enfrentamiento dialéctico. Es un deber imperativo conocerlas y ejecutarlas correctamente.

Abogado, Magister en Derecho Penal, Profesor de Derecho Penal, Procedimiento Penal y Litigación Oral.

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