La Constitución y el 10 por ciento

El Ejecutivo va al Tribunal Constitucional, para evitar el retiro del 10% de los fondos provisionales. Ha comenzado un duro debate en las redes sociales y en los medios de comunicación. Más allá de la política contingente, el problema de fondo dice relación con la fuerza que actualmente tiene el texto fundamental, para servir de freno a la iniciativa de acceder a los fondos de las AFPs.

El 25 de octubre pasado un 80% de los votantes firmaron el réquiem de la Constitución del 80. Estará vigente mientras la Convención sea elegida, haga su trabajo y el plebiscito de salida apruebe el nuevo texto. A mi modo de ver, seguirá resolviendo los conflictos entre las personas y el Estado, pero no será eficaz para la implementación de políticas públicas, como el retiro del 10% de los fondos previsionales.

Cuando se firmó el Acuerdo por la Paz del 15 de noviembre del año pasado, se comprometió un nuevo orden político. Desde entonces, el país no logra materializar los acuerdos en torno a las bases para la nueva Constitución. Y por sobre todo aquello, algunos pilares fundamentales del orden constitucional, como la policía uniformada, los fondos de las AFPs o el régimen político, han copado el debate público.

Estabilidad y legitimidad

Es deseable la existencia de una Constitución cuya vigencia se proyecte en el tiempo. Como decía Gerald Ford, “La base de nuestros sistemas políticos  es el derecho del pueblo a hacer y modificar sus constituciones de gobierno.” Pero debemos agregar que si el pueblo opta por el cambio constitucional, existe el peligro de que el sistema político se debilite. Lo anterior ocurre en ausencia de acuerdos sólidos para respetar la institucionalidad vigente, mientras se estudia la próxima Constitución Política.

El problema es que vivimos un momento histórico de transición política en plena vigencia del régimen democrático. Es una situación difícil de entender, en general todas nuestras Cartas Fundamentales han sido dictadas en períodos de ruptura, donde el sistema salta a pedazos. Admito que la mezcla entre crisis política y pandemia es un problema serio. Es verdad que en la historia de Chile, ha existido cierta continuidad constitucional que da por tierra con el mito de la hoja en blanco, pero el tiempo inmediato va ser muy especial, más allá del retiro del 10% de los fondos previsionales.

Vamos a entrar en una vorágine eleccionaria que va poner sobre la mesa el reparto total del poder. Quien logre imponerse, tendrá la llave de las grandes decisiones, de la promulgación de la nueva Constitución. Serán tiempos de confrontación, que no estarán cautelados por una institucionalidad permanente, sino por otra que ya se despide. En este contexto, la institución del Presidente de la República aparece muy debilitada. Mal que mal, la Constitución es muy presidencialista. El requerimiento para evitar el retiro del 10% de los fondos previsionales, será una prueba de fuego de la nueva relación entre las fuerzas políticas.

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