Hablemos de reforma policial

Todo sistema penal, debe ser una máquina que actúa coordinada. La policía según el artículo 79 del Código Procesal Penal, es auxiliar del Ministerio Público en las tareas de investigación y de acuerdo al artículo 80 del mismo  Código, las  ejecutan  bajo la dirección, responsabilidad e instrucciones de los Fiscales.

De un tiempo a esta parte, se observa por ejemplo, un extraordinario atraso en la ejecución de las órdenes de investigar por parte de las policías. Observo hasta seis meses en algunos casos.  El abogado le envía al fiscal una petición para que pregunte el estado de la orden,  y seguramente le contestarán que ya va. Si el policía no ha hecho nada, tal vez se atreva a ejecutar el encargo de manera precipitada y los resultados no son buenos.

El problema es que en estricto rigor, el abogado querellante o defensor es la única cara visible del sistema y sobre él van a recaer todas las quejas por la demora, como si tuviera alguna facultad legal para dirigir a la policía.

Entonces planificamos el trabajo sobre la base de investigación propia y peritajes particulares, lo que significa costos adicionales para el cliente. Tales anetcedentes se aportan al fiscal o a la policía para la orden de investigar.

¿Cuáles son en mi opinión, las causas de este grave problema?

  • La escasez de recursos, para un sistema que ha crecido exponencialmente y que no ha tenido de parte del Estado la respuesta adecuada.
  • La inexistencia de una política de persecución penal inteligente, que oriente los recursos hacia los injustos más dañosos para la sociedad.
  • La falta de controles eficientes al interior de los organismos auxiliares, que  administre cargas de trabajo y proponga respuestas oportunas y de buena calidad.

¿Cuáles pueden ser algunas soluciones?

  • Se deben aumentar los recursos humanos y tecnológicos para la investigación. La persecución penal moderna es científica y necesita instrumentos de última generación para el análisis de imagenes, de huellas, de comunicaciones y un largo etcétera.
  • Hay que racionalizar la persecución penal. Así por ejemplo se debe excluir a través de la reparación del daño entre víctima e imputado, todo aquello susceptible de justicia restaurativa.
  • Es necesario que los fiscales tengan un mayor control sobre los policías , lo que puede lograrse por ejemplo si los asistentes de fiscal, todos abogados, tuvieran la calidad de fiscales adjuntos encagados del trabajo de campo.

Por supuesto que el modelo dual de las policías, está superado por las necesidades de la persecución penal. La reforma en curso es una oportunidad invaluable para fortalecer el sistema, antes de que colapse y con él la seguridad y la confianza ciudadana.

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